11 junio, 2010

Amor al arte

Pinche Blogcito, no sé por qué regreso aquí
siempre con algo diferente:
ganas de que alguien lea cómo me siento
o que me ignoren
a veces no me soporto ni a mi.
¡¿Por qué me llamaste?! ¡Déjame ir!
Seguro tú tampoco tienes novio pinche Blog
y por eso me llamas a cada rato
y yo de mensa vengo aquí.
¡Ashhhh!
Pues está vez vine en blanco, sin palabras ni feelings.
Traigo una gran "X" de valemadrismo,
ya me quiero ir a mi casa
y tú estás frente a mi con tu bocota abierta para que te llene de letras, ¿verdad?
¡Eso es! ¡Tienes hambre pinche Blogcito!
por qué no me lo dijiste antes, we; te hubiera escrito una receta
tenías que ser Blog, baboso.
Pues sabes qué ya te saliste otra vez con la tuya y te alimenté.
Siempre haces lo mismo, no te lo mereces.
¡Ni un lunar sexy tienes!
¡¡¡No hablas!!!
¡Ya me voy fucking Blog
y si estás empachado pues quién te manda traerme,
ya sabes que escribo mucho!
Es lo malo de la soledad o lo bueno, no sé.
¡Es más, no sé por qué te cuento mis pedos!
¡Ay te ves, pinche Blogcito!

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